Ésta fue la semana de las Divas en Guadalajara. Desde el martes 28 de febrero hasta el domingo 5 de marzo, en el teatro Galerías, estuvo (está aún) la obra "Aventurera". Decepción; con todo y que la dramaturgia sea de Carlos Olmos. Me acordé inevitablemente de la puesta en escena de hace varios años a "Cada quién su vida", en un salón de baile, en el DF, con María Rojo, Armando Palomo (sí, el mismo que ahora, al parecer ya sin pito, y con chichis, es Libertad), Carmen Salinas, etc., etc. Aquella sí era una obra de teatro, no como este bodrio-amasijo de canciones, y escenas supuestamente melodramáticas. Supuestamente, porque los escasos diálogos con que el espectador tiene que ir armando con más pena que gozo la historia, no alcanzan a mover ni al llanto, ni a la risa (bueno, eso sí, a algunas señoras que demostraban con sus risas nerviosas cuando brotaban las "malas palabras" que era la primera o cuando mucho la segunda vez que asistían a una obra de teatro), ni a nada. Tan breves, inútiles, desabridos, forzados, suenan. Válgame Dios y las "personalidades" que componían el elenco: el Latin Lover nomás de adorno, que ni siquiera se encuera el cabrón y cuyas larguísimas líneas en toda la obra fueron algo así como "déjala, que le dejes te digo"; Ernesto Gómez Cruz, en una situación penosísima, haciéndola de bufón con un personaje de los que casi nomas hacen bola...ah bueno, también canta una canción, "Virgen de medianoche" claro; la Carmen Salinas que ya casi ni se puede mover y anda allí por el escenario causando lástimas con sus pasitos cortitos y leves... es obvio que le causa trabajo ya no digamos actuar sino caminar nada más... o habrá sido que era la segunda función del día... o que ya nomás quiere echarse sus chistes dizque políticos, que son siempre los mismos y ya empiezan a dar weva, y no esforzarse más, que al cabo es la productora...; la Edith Márquez, pos la verdad no baila tan tan bien, es medio mensona para moverse, si uno se fija bien en sus pasos pareciera que casi los anda contando para que le salga bien la coreografía y no equivocarse, hay momentos en que uno piensa "ahora sí, se va a desatar", pero nomás se queda en eso, en un atisbo; Jorge Salinas se ve guapo en escena, papacito!!! pero igual ni actúa ni se esfuerza, vamos ni siquiera se encuera tampoco; de Benny Ibarra, Mari Boquitas, y los demás, ya ni vale la pena detenerse... (Espero que se haya entendido que al incluir tal cosa que llaman espectáculo en este apartado sobre "divas", se haya entendido que era en plan sarcástico).

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Ya van dos ocasiones en que sueño con Rigoberto, que me está presumiendo que tiene novio nuevo, que al parecer se llama ¿German? ¿Gonzalo? En todo caso es un nombre que empieza con G. Creo. Creo recordar eso. Lo que sí está clarísimo es que me encabrono. Hace tres años que terminamos y todavía me encabrono en el mismo sueño cuando él me dice que tiene nuevo novio...

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El martes me llamó David para vernos. Al principio me rehusé pero en la segunda llamada que me hizo, unas horas después, acepté. Fuimos a un hotel por la Central Camionera vieja. Se me hizo medio raro el lugar; me gustó. Es el primer hotel que conozco donde no te dan llave para abrir la habitación sino simplemente te indican el número, te metes, le pones el seguro por dentro y listo. Prácticos, los de la administración. Lo que da un poquillo de pena es que te vayan a cobrar al cuarto más tarde, y tengas que asomar todo el cuerpote fuera para pagar, acaso ya encuerado, como me pasó a mí.
David ya sabe muy bien cuál es su papel en nuestras citas. No hace falta aclarar que vamos para cogérmelo yo a él exclusivamente. Esta vez también él (como el lugar) estuvo medio raro. Me preguntó que si Esteban (con quien me ha visto en el bar varias veces, en actitudes romanticonas) era mi pareja. Le respondí que en eso andábamos. También quiso saber si ya se había dado "algo" entre ambos (que si ya habíamos cogido pues). En ambos casos la respuesta fue negativa. Y no le mentí en absoluto. Con Esteban la situación aún es ambigua, y en efecto yo no había besado ni tocado ninguna parte genital de otro hombre (más que las mías propias jeje), con ninguna parte de mi cuerpo, desde la última vez que estuvimos él y yo juntos.
Además, con eso último que confesó de que ya no está con la chava que vivía, pues... me da qué pensar. De cualquier forma, por supuesto, claro, obvio, definitivamente, que no pienso enrollarme con la idea de que quiere tener una relación formal conmigo. Pretender eso sería desechar de su parte su imagen de machín, buga, hetero y demás eufemismos que sirven para designar a los hombres que les gusta la verga pero no se atreven a aceptarlo.